10.4.06

LAS LEYES DEL FUTBOL


- Cuando era defensa central del equipo holandés que fue campeón de Europa en 1988, Rijkaard descubrió el secreto de cómo marcar a un oponente: no hay que preocuparse mucho por la posición de la pelota. “Ninguna pelota ha hecho un gol por sí sola”. Por eso, un marcador debería desentenderse de ella, si no está cerca, y pegarse a su hombre para saber hacia donde va. Si el otro consigue la pelota, “al menos podrá ponérsele adelante”.





- Si tu juego es pésimo, vuelve a las cosas simples, aconseja Cruyff. Consigue la pelota, pásala al compañero más cercano y repite el ejercicio. La sensación de estar haciendo algo correctamente de devolverá la confianza.








- En general, mantén un juego sencillo. De vez en cuando los periodistas profesionales jugamos partidos amistosos contra ex jugadores profesionales. Ahí se ve la sencillez de su juego. En vez de revolotear como Superman, hacen pases fáciles. El único Superman que conocí fue Micky Hazard. En un partido entre veteranos de Tottenham Hotspurs y nuestro equipo de periodistas financieros, Hazard gambeteó a los cuatro que estábamos apostados sobre nuestra línea de meta, giró en redondo, nos gambeteó otra vez y finalmente marcó un gol. Sus compañeros que habían esperado la oportunidad de hacer un gol fácil, lo insultaron.



- Marco van Basten, técnico de la selección holandesa, señala que un jugador quizá tenga la pelota por dos minutos en todo un partido. Lo más importante es cómo posicionarse en los 88 minutos restantes. Ronald Koeman, gran líbero holandés, solía mover violentamente la cabeza en todas direcciones, como si padeciera un trastorno. Cuando se adueñaba de la pelota, podía pasarla de inmediato porque tenía un mapa mental de la cancha.






- Olvídate del equipo: en fútbol, la mejor sensación se experimenta al marcar un gol. Veamos qué recomienda el gran goleador inglés Gary Lineker. Primero, záfate de tu marcador (recuerden lo que dijo Rijkaard). Olvídate de la pelota: simplemente, corre hacia el espacio vacío con la esperanza de que la pelota te encuentre. En un estadio es más fácil sacarse de encima al marcador: haraganea fuera del área de penal y él se olvidará de ti. Luego, corre hacia el espacio vacío cercano al arco. Si la pelota se te acerca, es muy posible que hagas un gol.



- Cuando una pelota rebote hacia ti a unos 30 metros del arco, te subirá la sangre a la cabeza y querrás patearla. No lo hagas. Errarás espantosamente. Pásala.


- Si te hacen un foul, no pagues con la misma moneda. Cuenta hasta diez, mientras te alejas caminando. Después, cuando el árbitro ya no te observe, véngate. El holandés Wim van Hanegem, un “duro” genial de los años ’70, dice que el mejor momento para dar un codazo a alguien es cuando la pelota está en el aire, porque entonces todos, hasta el árbitro, estarán mirando hacia arriba.




- Elogia a tus compañeros de equipo, en particular a los malos. Esto nada tiene que ver con ser una buena persona. Sirve para un fin superior: ganar. Jugamos mejor cuando nos infunden confianza en nosotros mismos. Lo aprendí después de haber emigrado de Holanda, donde está prohibido elogiar.

- Sobre la pitada final, tal vez quieras estrangular al árbitro, a tus oponentes y/o a tus compañeros de equipo. No lo hagas. Directamente, retírate de la cancha. No hables. Dúchate. Después de la ducha, tu adrenalina habrá bajado y te sentirás demasiado débil para estrangular a alguien.

Por Simon Kuper


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